Niños influencers: el negocio infantil de las redes sociales

Niños influencers: el negocio infantil de las redes sociales

22 septiembre, 2019 1 Por BuraCamarin

Ahora, el fenómeno de las personas que generan gran influencia a través de las redes sociales se ha extendido hasta los menores de la casa. Se trata de los llamados niños influencers.

Este es un tema sensible para muchas familias y a la vez para la sociedad en general; así como una oportunidad de futuro y progreso para los niños y niñas (si lo vemos desde la perspectiva de los padres de los pequeños influencers).

Muchos niños tienen una cuenta en una red social, sea Instagram, YouTube o cualquier otra plataforma. Algunos, junto con sus padres, hacen de este medio una forma de vida ya que este les genera al mismo tiempo un ingreso económico para ellos y sus familias, promocionando alguna marca o destacando sus expresiones infantiles.

«Feliz 4 de julio», indican Leah y Ava Clements en esta foto de su cuenta oficial de Instagram.  

Detrás de cámaras de los niños influencers

Todo esto es en realidad un negocio manejado por los padres de los niños influencers, cuyos seguidores ven su crecimiento a través de una publicación de Instagram o por un vídeo en YouTube. Los ingresos que genera son tales que en el 2019 se espera que dicha industria cierre con una ganancia de entre $6,5 a $8 billones.

Detrás de cada acción del niño influencer está algún padre que supervisa cosas; por ejemplo: la calidad de la foto, el lenguaje corporal del niño o los talentos especiales del pequeños. Son los mismos padres los que motivan al chico a ser un personaje público al que, en algunos casos, ya están vinculando en el mundo de la moda y la belleza.

Jaqui Clements, madre y manager de las gemelas influencers Leah y Ava Clements, dice: “Casi todos los días recibimos envíos de cajas de diferentes compañías con las que trabajamos, y las chicas modelan su ropa…es un poco loco.”

«Me gusta mi pago en monedas de 25 centavos de dolar en vez de en billetes, ¿y tú?» indica Norah Avonlea en esta foto de su cuenta oficial de Instagram.

Otro famoso caso es la madre Marthan Krejci, que afirma tener un ingreso mensual de $10.000, gracias a que su hija de cuatro años es influencer. Ha comentado, además, que esto le permite pagar las cuentas y le permite planificar proyectos para el futuro de su hija.

¿Existen leyes que los protejan?

En 1939, se estableció la Ley de Coogan para velar el capital económico de los niños y niñas que actúan. Sin embargo, esta ley no se aplica a los niños influencers, cuyos padres gestionan sus finanzas y su colaboración con alguna marca.

En una reciente encuesta, se descubrió que muchos niños hoy en día aspiran a ser influencers y se presume que el marketing de influencers pueda alcanzar los $15 billones en el 2022. Cada vez aumentan los números, así como los patrocinios de diferentes empresas.

niños influencers

Fuente: @wesleyphotography/ Unsplash

Ventajas y desventajas

No hay duda que esto trae consigo ingresos económicos para los padres, así como mayores oportunidades para que los niños cumplan sus metas; por ejemplo, al tener una cuenta de ahorros con la que podrían pagar su universidad en el futuro.

Además, aprenden a manejar y valorar el dinero, a tener disciplina y a ser agradecidos por el beneficio que reciben de todo esto. Incluso, muchos niños influencers colaboran en sus comunidades con donaciones en dinero. Jaqui Clement afirma que sus hijas se divierten: “ya sea un deporte o un instrumento; si están haciendo lo que les gusta hacer, son felices”.

Por otra parte, hay un escenario adverso que, según la académica de medios digitales Karen North, los niños influencers pueden sufrir: “El problema es el daño potencial de exponer la vida de su hijo a una audiencia enorme para que los niños puedan ser escudriñados y criticados”. Es decir, que esto podría de todas maneras afectar al niño de forma negativa.

Tanto Instagram como YouTube no permiten abrir cuentas a menores de 13 años, pero los padres pueden abrir sus cuentas y convertirlos en influencers a muy temprana edad.

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