El Turco: ¡Ni Benjamin Franklin, ni Napoleón pudieron con él! Pero Poe descubrió el secreto detrás de la máquina

El Turco: ¡Ni Benjamin Franklin, ni Napoleón pudieron con él! Pero Poe descubrió el secreto detrás de la máquina

24 diciembre, 2019 0 Por Mayerston Jimenez

¿Te imaginas una máquina capaz de pensar, sentir y razonar como lo hace un ser un humano? Es posible que esto te parezca muy futurista y quizás lo relacionas de inmediato con lo que se considera inteligencia artificial

Pero te informo que los científicos de este siglo no fueron los primeros en pensar en esa posibilidad. ¿Qué pensarías si te dijera que hace 250 años existió una máquina inteligente?

¿No me crees? Entonces, presta mucha atención.  

“The Turk.” Engraving in Joseph Friedrich Racknitz, Ueber den schachspieler des herrn von Kempelen und dessen nachbildung (2919837469).jpgFuente: Library Company of Philadelphia /www.flickr.com

El Turco: el robot más antiguo del mundo

Esta es la historia de un fantástico robot jugador de ajedrez conocido como el Turco Mecánico o simplemente El Turco. De esta forma era llamada la figura de un hombre tamaño promedio, tallado en madera y cuyo aspecto era el de un hechicero oriental. 

El Turco fue un invento del barón Wolfgang Von Kempelen hecho para María Teresa I de Austria. Fue diseñado para jugar ajedrez contra cualquier oponente que lo desafiara y, desde su presentación a la sociedad en 1770, derrotó a muchos. Los únicos que se salvaron fueron un pequeño grupo de hombres considerados los mejores de la época.

El mejor jugador de ajedrez 

El Turco era sin duda un habilidoso jugador de ajedrez que se hizo muy popular hace casi dos siglos atrás, sorprendiendo a grandes audiencias tanto en Europa como en Estados Unidos.  

Fuente: Rollelflex_graphy726 / Unsplash

Este famoso autómata logró vencer a jugadores de la talla de Benjamín Franklin. Increíble ¿no? Además, fue exhibido en París en 1780 y tuvo la oportunidad de jugar con el que para ese entonces era embajador de Estados Unidos en Francia. También este último fue derrotado por el autómata. 

De igual manera, jugó contra Napoleón Bonaparte treinta años después. En esa oportunidad, Napoleón, frustrado por haber perdido el primer juego, hizo un movimiento ilegal para desafiar la “inteligencia” del autómata, pero el Turco respondió de manera ingeniosa. El pequeño hombre se sentía intimidado. 

Las sospechas de Poe sobre El Turco

Por otro lado, Edgar Allan Poe quedó tan sorprendido con esta invención que comenzó a indagar la verdad sobre El Turco autómata. El famoso escritor no comprendía cómo este aparato podía ser tan exitoso, teniendo acabados tan pobres y realizando movimientos tan bruscos a la hora de jugar ajedrez. ¡No parecía la gran cosa!

 
 
 
 
 
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Pero de algo sí estaba seguro Poe, una máquina tan inteligente como esa no podía existir y menos en esa época. La tecnología de aquel entonces no daba para tanto. Aun así, logró causar una profunda fascinación en su audiencia y pese a las sospechas, el secreto fue muy bien guardado.

Así que tras analizar puntualmente cada detalle del autómata, Poe concluye que lo único cierto, es que había una persona escondida en el interior de la caja en el momento de iniciar una partida. ¿Podría ser esto verdad?

El hombre detrás de la máquina 

Entonces, ¿se trataba de un hombre que jugaba a ser una máquina o de una máquina que jugaba a ser a un hombre? ¡Poe tenía razón!

La verdad detrás de la fascinante máquina resultó ser un poco decepcionante. No se trataba de un autómata. Tal cual lo sospechaba Poe, se descubrió que El Turco era manipulado por un hombre que se alojaba en el gabinete y que jugaba bajo la luz de una vela. 

Bueno, pero a pesar de la decepcionante verdad, hay que reconocer que la idea de un autómata ajedrecista era muy innovadora para la época, ¿verdad?

Fuente: Owenbeard / Unsplash

Avances de la ciencia: ¿deberíamos temer?

Cabe destacar que, antes de conocer la verdad, el misterio de El Turco estaba mezclado con un poco de temor, puesto que la humanidad no sabía qué consecuencias podría traer una máquina capaz de pensar y actuar como lo hace el hombre. Y tenían toda la razón, ¿no lo crees?

Aún en la actualidad, esta inquietud sigue despierta. Hoy en día, existen avances increíbles dentro del campo de la inteligencia artificial que ponen a los humanos en un dilema ético. ¿Es bueno llegar tan lejos con la tecnología? 

Por ejemplo, hace poco los científicos lograron diseñar un chip que responde a las señales eléctricas del sistema nervioso como lo hacen las neuronas reales. Se cree que estas neuronas artificiales podrían combatir el Alzheimer. ¿Chips que se incrustan en el cerebro? Parece una idea sacada de una película de ficción. 

Fuente: Franckinjapan / Unsplash

Hace 250 años, un hombre ideó un dispositivo que imitaba los principios de la inteligencia artificial. Pero, a falta de recursos, le tocó mentir. Hoy en día, los avances tecnológicos han sobrepasado nuestra imaginación. Y se supone que su principal objetivo es hacerle la vida fácil a los humanos. 

Pero, ¿la tecnología realmente tiene un impacto positivo sobre nosotros? ¿O será que, como el autómata farsante, solo sirve para crear aparatos que controlan nuestras vidas?