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“Los niños en el centro”: una conversación con Jan-Willem Bult*

“Los niños en el centro”: una conversación con Jan-Willem Bult*

*En este artículo, original de 2007, Maya Götz entrevista a Jan-Willem Bult para conocer más sobre su enfoque audiovisual conocido como «Los niños en el centro» y sobre su trabajo en la creación de documentales para niños preescolares. El equipo editorial de Buracam agradece formalmente por la cortesía de los autores. 

La idea principal de mis documentales para niños preescolares es simple: representar al niño de preescolar en la televisión. Cuando comencé en la KRO, había solamente dos tipos de programas para preescolares en la televisión holandesa.

Por un lado, existían los tipos de programas que se usan con un propósito educativo en el aula y por otro, estaba Plaza Sésamo. Pero, ningún niño veía los primeros voluntariamente en casa y Plaza Sésamo no tenía niños en él. Si los había, estaban sentados junto a un presentador.

Tanto como los adultos, los niños quieren verse a sí mismos reflejados en la pantalla, pero este no ha sido el caso. Por eso, yo quería cambiar la situación y crear una política de televisión con el lema “Los niños en el centro”.

Quería hacer una televisión que llegara desde el corazón de los niños, con historias que vinieran desde los mismos niños, más que desde los adultos que utilizan a los niños para sus historias.

Por esta razón, llegué a pensar en la idea de documentales para niños preescolares porque tenía un presupuesto muy limitado y quería crear algo perdurable. Además, como no quería depender de un solo director, desarrollé un formato claro con diez reglas.

Las 10 reglas

  1. Los niños filmados serán de cinco años.
  2. Los niños realizarán las actividades por sí mismos.
  3. Los padres/adultos serán mostrados sólo apoyando o ayudando al niño en su actividad.
  4. Se deberá vislumbrar inmediatamente quién es el protagonista, qué está haciendo y dónde está.
  5. Ningún diálogo excederá dos líneas, el tema de cada pieza debe quedar claro a partir de la misma película
  6. No habrá narración.
  7. No habrá música.
  8. No habrá palabras en pantalla.
  9. El cincuenta por ciento de los documentales serán filmados en ambiente rural.
  10. Lo importante son las experiencias y las actitudes de los niños, no el asunto o la acción del corto.
Fuente: Facebook/ ChildreninTheCentre

Los niños de 5 años y sus amigos

Se trata del punto de vista de un niño de cinco años. Esta es, en general, la edad en que los niños se despegan de la seguridad de su medio familiar, especialmente del regazo seguro de su madre. Por una parte, los niños de esta edad desean verse a sí mismos en la televisión, mientras que por otra parte se muestran ya interesados por niños ligeramente mayores.

En estos documentales, el niño tiene el papel principal y al mostrarlo desarrollando una actividad que le gusta, mostramos una parte de su personalidad. Uno de los principios es mantener contacto visual con el niño. Poner la cámara a la altura de sus ojos para crear mayor intimidad.

Por eso, se busca mostrar los ojos o la expresión facial y la expresión corporal; incluso si sólo se ve el lado de la cara y algo de los cabellos porque es allí hacia dónde nuestro ojo se dirige.

Sin adultos

Si en el documental para niños hubiera adultos, ellos deben ser mostrados en el papel de apoyo a los niños. Pero ¿por qué tendría que mostrar adultos? Resulta mucho más interesante para el niño preescolar ver a otro niño preescolar estando solo. Incluso cuando incluyamos un padre/madre, el niño preescolar podría ni siquiera notarlo.

Gracias a las investigaciones, sabemos que cuando un niño preescolar ve niños de su misma edad, solo mira a esos niños. Entonces, podemos crear un ciclo en blanco, colocar a un niño preescolar en él y aún así, ellos observarán sin sentirse perturbados por el set vacío.

Ir directo al punto

Justo desde la primera toma debemos ver al niño y la situación. De esta forma tenemos más tiempo para interactuar. Y aún más, podemos crear el marco en el cual el niño pueda ser él mismo. El objetivo es saber cómo los niños hacen determinada cosa y lo que ya conocen.

Además, nadie explicará sobre qué trata la historia. En otras palabras: no habrá narración oral. El enfoque estará en la narración visual. Trato de evitar el diálogo sincronizado porque los niños de cinco años no hablan acerca del mundo, ellos se expresan físicamente.

En general, el diálogo no debe exceder las líneas simples, como por ejemplo: “¡Vete!” o “¿Puedo hacer eso?”. La conversación es aceptable siempre y cuando se pueda entender la historia sin ella. Asimismo, la ausencia de diálogos permite mostrar estos filmes por todo el mundo.

Tampoco se incluye música porque al instante en que se incorpora, se añade una interpretación. Y lo que queremos es que los niños de la audiencia sean capaces de decidir por ellos mismos si encuentran una situación triste, interesante o excitante.

Fuente: Facebook/ ChildreninTheCentre

50% de la ciudad, 50% del campo

Debe haber una proporción de situaciones en un cincuenta por ciento urbano y en un cincuenta por ciento no urbano. De esta forma, se obtendrán historias de todo el país y de diferentes niños en diferentes circunstancias. 

Además, se busca reflejar la experiencia y no el proceso. Pero ¿cómo experimenta el niño las cosas? ¿Qué ocurre en su mundo interior? Tomemos, por ejemplo, la situación: “cavar un hoyo”. No es interesante mostrar en pasos detallados cómo cavar un hueco de forma pedagógicamente correcta, porque los niños ya conocen cómo hacerlo cuando tienen cinco años.

Lo interesante es enfocar la mira en cómo disfruta el niño lo que hace. De esta manera, por lo general, capturamos el momento cuando el niño avanza un paso en su propia vida.

2 minutos y treinta segundos

Para mí, establecer un formato es importante. Es por eso que tengo claros los requerimientos de tiempo para llevar a cabo estos documentales para niños preescolares. Dos minutos y treinta segundos es la duración correcta, exacta y específica. Otros buenos programas para preescolares pueden ser más o menos largos, por supuesto. Vea por ejemplo: Piece of cake: Peanut butter (Mantequilla de maní.)

Fuente: Facebook/ ChildreninTheCentre

¡No tenga miedo!

Ya que los presupuestos son bastante limitados, es un reto dejar que el niño actúe libremente durante la grabación, porque ¿quién sabe lo que podría ocurrir? Sin embargo, se logra una mejor historia de esta forma.

La filmación de un documental para niños preescolares usualmente toma sólo de una hora a una hora y media. Si se planea meticulosamente, se pueden grabar de tres a cuatro documentales por día. Además, esto da material que se puede transmitir, retransmitir y/o intercambiar con otras teletransmisoras.

Estos materiales se edifican sobre la fuerte creencia de la autonomía de los niños. Muchas culturas ven a los niños como pizarrones vacíos que necesitan ser llenados con conocimientos y habilidades. Yo intento cambiar esta opinión diciendo: “No, ellos están ya llenos de energía, conocimientos, habilidades, y depende de nosotros crear un marco en el que ellos puedan desarrollar estas cosas”. 

 
 
 
 
 
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Una pequeña haciendo sushi

Un ejemplo que uso con frecuencia es el filme de una pequeña niña japonesa en Amsterdam que quiere hacer sushi. Ella coloca un trozo de salmón en un plato de madera, toma un cuchillo y lo corta. Es probable que sea el cuchillo más afilado en manos de una preescolar jamás mostrado en televisión.

Nosotros los adultos nos fijamos en el peligro, ya que no confiamos en un niño con un cuchillo. Un niño preescolar no se fija en el peligro, solo se fija en el reto, como “Eh, yo sería capaz de hacer sushi”. Es totalmente seguro y está pedagógicamente bien hecho porque ningún niño puede hacer esto sin el apoyo de los padres.

Nunca mostramos niños que no sean capaces de hacer las cosas que intentan. Nunca están expuestos al peligro y nadie ha resultado herido. Cuando la gente me dice que yo debería mostrar a los padres del niño o decir “No intentes esto en casa”, yo siempre digo “Sí, inténtalo en tu casa.”

«Hoy Reika hace sushi en Buenos Aires», indica Jan-Willem Bult en su cuenta oficial del Twitter.

Con el ejemplo de Reika, la pequeña niña japonesa, los adultos pueden ponerse a sí mismos en la posición de los niños preescolares. No piense en el peligro, véalo como un gran reto. Así que cuando un padre se queja, “ahora nuestro hijo quiere hacer lo mismo también”, yo digo “no debe culparme.

La gente se queja sobre los teleadictos, pero su hijo está animado e involucrado con la televisión. Este es el mejor cumplido que se me puede hacer. Esto es exactamente lo que quiero”.

©Internationales Zentralinstitut für das Jugend-und Bildungsfernsehen (IZI) 2009

Traducción: Regla Bonora Soto

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