Bura

El barco que no hallaba puerto en medio del coronavirus

El barco que no hallaba puerto en medio del coronavirus

Un crucero bautizado como Greg Mortimer partió desde Australia como cualquier otro barco, ofreciendo a sus clientes una aventura en medio de los océanos. Entre sus servicios se incluía hacer kayak en el mar Antártico, esquiar, hacer snorkel, submarinismo polar y hasta visitar Groenlandia. Además, las personas a bordo tenían la oportunidad de fotografiar lugares únicos, así que este viaje, de la llamada expedición Aurora, es para un público aventurero y ansioso de tener experiencias irrepetibles.

Como cualquier crucero tenía una ruta asignada y partió sin mayores expectativas, con trayectos que duran entre diez y veintiséis días. Así que nadie tenía idea que su expedición causaría un revuelo mundial y que sería noticia; el gigante marino transportaba a ciento veintiocho pasajeros, la mayoría australianos y ochenta y tres tripulantes de varias nacionalidades.

Un crucero que huía de la pandemia

Al llegar a Ushuaia, Argentina, el crucero se encontró con la terrible noticia: el virus que al principio circulaba solo en algunos países ya era pandemia, por esta razón los aeropuertos y puertos del mundo no estaban aceptando tripulaciones de ninguna bandera. Zarparon de puerto en puerto y el virus también subió al barco; estuvieron en medio del Río de la Plata llenos de una confusión enorme, veían que sus compañeros tenían los síntomas. En ese momento, la desesperación, el miedo y la desolación se hicieron un espacio en el crucero.

Ushuaia, Argentina, uno de los destinos visitados por el Greg Mortimer
Ushuaia, Argentina

Un puerto que a lo lejos los aproximaba a sus destinos

Ubicados a veinte millas de la costa de Montevideo, el Greg Mortimer izó su bandera blanca, una señal internacional de ayuda. En medio del caos, producto del tiempo de la pandemia, el gobierno Uruguayo, reconocido mundialmente por sus muestras de solidaridad, se hizo cargo.

Envió una comisión de médicos al Greg Mortimer con la mayores medidas de seguridad, para conocer la situación de los ahora llamados pacientes. La evaluación no podría ser peor, más de la mitad de la tripulación presentaba síntomas. Ya a bordo, los galenos controlaron la situación, organizaron el barco de manera que los tripulantes enfermos no estuvieran con los sanos y aquellos que estuvieran en condiciones de gravedad serían sacados de la embarcación para llevarlos a un hospital en tierra destinado para atender los casos de coronavirus. De aquella gran hazaña, los médicos lograron salvar a casi todos, sólo un tripulante Filipino falleció debido a complicaciones posteriores. 

 

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida por Cancillería Uruguay 🇺🇾 (@cancilleriauruguay) el

De aguas internacionales a tierra firme

Luego de que la situación fue controlada, todos los pasajeros consiguieron un vuelo que los transportó hasta su destino, gracias a un corredor humanitario llevado a cabo por el gobierno uruguayo con la llamada operación “todos en casa”.

La logística empleada fue impresionante, se dispusieron buses desinfectados para el traslado, el avión estaba en las mismas condiciones y los pasajeros llegaron a sus destinos a salvo.

Un barco que nadie quería en sus puertos llegó a una segunda casa. El agradecimiento de todos los pasajeros y tripulantes hacia el personal de la salud, que se puso sobre sus hombros una responsabilidad tan grande, pasará a la memoria de todos aquellos que en un momento de confusión y terror por sus vidas hallaron sosiego ante la adversidad.

 El Greg Mortimer pasará a la historia por todo lo vivido allí junto a Uruguay, su país de acogida.

Las fotos que dieron la vuelta al mundo

Aquellos pasajeros que compraron su ticket para hacer el recorrido polar tendrán en sus cámaras miles de fotos con los hermosos paisajes de los lugares maravillosos que conocieron en su tour. Y pensar que debido a este evento, en tan solo un clip, pasaron de imágenes heladas a la más caliente solidaridad.

Desde tierra firme para los habitantes de Montevideo no era un crucero más, era uno que necesitaba ser ayudado. Muchos curiosos iban hasta el puerto para ver un espectáculo sin precedentes en el Uruguay. Hoy día, el Greg Mortimer ya está en su astillero, pero su agradecimiento se quedó en esta costas amigas para honrarlo en cualquier otra oportunidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

A %d blogueros les gusta esto: