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ARTE CONCEPTUAL: ¿el arte del concepto o el concepto por encima del arte?

ARTE CONCEPTUAL: ¿el arte del concepto o el concepto por encima del arte?

El arte conceptual surgió en el siglo XX. Es una corriente que, intentando distanciarse de la esteticidad del arte antiguo, rompe los límites previamente conocidos en la plástica de las obras. Esta pone como fundamento la intelectualidad teórica del ejecutante de la pieza e incluye finalmente al espectador como parte activa del intercambio estético, sin limitarlo a ser un simple receptor de eso que está expuesto ante él.

Desde sus inicios hasta la actualidad, un gran número de individuos ha asumido, promovido e incluso predicado esta corriente. No obstante, ha sido bastante la polémica que gira en torno a esta, pues es una corriente joven con un amplio abanico de formas expresivas que parece venir siendo interpretada como una tendencia que está abierta a un gran número de individuos dispuestos a formar parte de ella –queriendo ser artistas, básicamente–. Esta polémica también viene dada porque todavía no se tiene totalmente claro ni definido qué la hace ser lo que es y qué no.

Ejemplo de arte conceptual
Fotografía hecha por David Viña / © David Viña, 2020

Hoy en día, no es necesario dirigirse a un prestigioso museo para encontrarse cara a cara con eso que la gente llama «arte conceptual». Basta simplemente con echar un vistazo en las redes sociales para toparse con algún «artista conceptual» –en muchos casos autoproclamado–. Sin embargo, la polémica estalla cuando se trata de delimitar qué es arte conceptual y qué no. Por lo tanto, las frustraciones de aquellos que han invertido sangre, sudor y lágrimas aprendiendo, entendiendo y desarrollando alguna técnica emergen cuando un individuo aparece de la nada con lo que para muchos –incluyéndome a mí mismo– luce como una idea descabellada e inconcreta; pero que termina expuesta en un museo, facturando grandes sumas de dinero.

¿Qué es arte conceptual?

En la actualidad, definirse como un purista ejecutante de determinada corriente artística, además de arriesgado, puede ser, en muchas ocasiones, una gran mentira. Soy de los que no se cierra a la posibilidad de que surja un nuevo movimiento, una nueva corriente o una nueva vanguardia. De hecho, yo mismo estoy en esa búsqueda. Sin embargo, no es un secreto que hasta la fecha todas las técnicas se retroalimentan. Éstas se influencian, nutren y revisan unas a otras. Es como la moda, pero de manera desordenada, pues aún en el mundo de la moda, hay algo parecido a un desorden comedido.

Pero en el intercambio de corrientes plásticas del arte conceptual ha habido caos. Parece que cualquier persona con verborrea puede sacar del sombrero materiales al azar, ensamblarlos y venderlos como arte. En muchos casos, reciben promoción por parte de la crítica, de la cual no me fío cien por ciento. ¡Al igual que no me fio de los políticos!

No obstante, lo que deberíamos preguntarnos es qué es arte y qué es concepto; cómo se relacionan el uno con el otro y qué producen. El arte conceptual debe basarse en una idea que el ejecutante quiere manifestarle al público. En distintas ocasiones esta luce como crítica, como manifiesto, como exaltación de algo o alguien. Entonces, ¿deberíamos llamarlo  «arte conceptual» o  tal vez «estética conceptual»?

 

Exponentes en busca del arte versus polémicos conceptualistas

Si a estética nos referimos, podemos entender que puede manifestarse de muchas maneras. Es tal vez en ese caso donde muchas prácticas del llamado «arte conceptual» pudieran ser entendidas a nivel de concepto. Pero si lo vamos a llamar  «arte», ¿acaso no deben hacer presencia la técnica y la trascendencia de la pieza? ¿Qué hay de la belleza y del respeto a la vida?

En lo personal, no puedo concebir como arte el dejar atado a su merced a un perro hambriento en un museo. Este es un concepto fuerte e intelectualmente comprensible, sin embargo, lamentable. ¿Arte conceptual? ¿Performance? Haya sido lo que haya sido, Exposición N° 1 de Guillermo Vargas dio y sigue dando mucho de qué hablar acerca de una sociedad bastante fría; incluido su propio autor, me atrevo a comentar. Pero la lista de conceptualistas es larga. Podemos mencionar las bananas pegadas a la pared de Maurizio Cattelan, por ejemplo. Las bananas con cinta adhesiva vendidas en miles de dólares son un chiste que se cuenta solo, especialmente, después de que David Datuna tomara y comiera una de las frutas expuesta en el Art Basel Miami el año pasado. Aunque el concepto de la pieza era una crítica sólida, aún debemos repensar antes de calificarla como arte.

 

El concepto hecho obra de arte

Si bien el arte conceptual es polémico, es innegable que sí hay individuos trabajando arduamente en busca del arte, razón por la cual deben mencionarse. Una de mis pasiones es ir a Londres y disfrutar del éxtasis artístico que emana de lugares como South Kensington.

El año pasado tuve la oportunidad de ver la exhibición Tim Walker: Wonderful Things en el Victoria and Albert Museum. Tim Walker es un fotógrafo talentosísimo que es vivo ejemplo de esta mezcla de corrientes que colindan en una pieza terminada. Sus conceptos son muy nutridos, al igual que su excelente plástica, técnica y lenguaje personal. La excentricidad y el detalle de sus piezas invitan al espectador a sumergirse en su mundo y salir empapado de inspiración. Walker es un fotógrafo que respeto porque ha sabido hacer malabares con la intelectualidad, la tecnicidad y la belleza para así presentar piezas impecables.

Cuando se trata de concepto, también podría mencionarse la exhibición Shape Shifter de Peter Gronquist, inaugurada en enero de dos mil diecinueve en Unit London. Gronquist representa de una manera muy acertada la carga emocional de haber perdido a su hija. La  serie Immortals, por ejemplo, presenta hermosas vasijas rotas derramando aluminio que, en mi humilde opinión, están tan cargadas emocionalmente que son difíciles de ignorar. Una exposición muy sincera y sentida.

Arte conceptual en Londres
Fotografía hecha por David Viña / © David Viña, 2020

El arte conceptual debe desarrollarse

Arte, concepto, técnica, historia, mensaje… sin duda alguna, el arte conceptual ha causado revuelo y no debería mirársele con miedo. Está presente en la pintura, la escultura, la música, el teatro, etc.; y debe estudiarse. En lugar de ser erradicado, debe considerarse y desarrollarse. Tal vez incluso deba delimitarse, para así dar paso a alguna nueva corriente que rompa con esos límites. Al desarrollar el concepto, es importante saber qué se intenta comunicar, por qué y para qué. Esto da base al desarrollo tangible de la pieza, el cual debería estar en todos los casos al nivel del concepto, en lugar de sombrearse y ser excusado por este.

Considero que un artista conceptual no debería preocuparse por generar un concepto que justifique su arte, sino ocuparse en producir arte que libere el concepto al espectador… a todas estas, ¿hablamos del arte del concepto o del concepto por encima del arte?

 

Nota: Fotografía de portada realizada por David Viña / © David Viña, 2020

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